En el corazón del casco antiguo de Huesca se alza la iglesia de San Pedro el Viejo, uno de los ejemplos más antiguos del románico en Aragón.
Su claustro, de elegantes capiteles esculpidos, y el panteón real que alberga los restos de Alfonso I el Batallador y Ramiro II el Monje, convierten este templo en un lugar imprescindible para comprender la historia de Aragón.
Oscasacra se encarga de su conservación activa y ha impulsado diversas exposiciones temporales y visitas nocturnas para ofrecer nuevas formas de aproximación al patrimonio.

